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Derecho sucesiones 2, notas de clase parte 9



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en enero 19, 2007

Derecho sucesiones 2, notas de clase parte 9

El exceso acumulado tiene preferencia para deducirse de la cuota de libre disposición frente a cualquier otra asignación testamentaria, tal como se desprende del artículo 1245, pero no goza de preferencia en el mismo sentido frente a los excesos de donaciones a título de legítima o mejora que también deban extraerse de la misma cuota de libre disposición. En este caso, primero se deducen estos últimos excesos de las donaciones del primer acervo, art. 1252 inc, final y posteriormente, los que correspondan al segundo acervo. Luego serán los donatarios extraños los primeros que deban restituir y posteriormente los donatarios legitimarios. Ejemplo:


En el presente año, 2005, fallece una persona dejando cinco hijos legítimos ( Ángel, Beatriz, Carlos, Daniel y Emilio) y un vehículo que vale 90.000. En vida el causante hizo las siguientes donaciones irrevocables: a) $1’710.000 en donaciones a título de legítimas en la siguiente forma: En 1.990 donó a Ángel $705.000 y en 1.995 donó a Beatriz $1’005.000 y b.- Realizó donaciones por $1’800.000 a extraños en la siguiente forma: En 1.980 donó a Marlon $800.000; en 1.982 a Nury $600.000 y en 1.984 donó a Rafael $400.000


1.-Activo Bruto………………………………………………… ..90.000
2.-Pasivo……………………………………………………………..0
3.-Activo líquido……………………………………………… 90.000
4.- Acumulaciones imaginarias:
a.- Primera Acumulación……………………… 1’710.000
Primer acervo imaginario……………………………….. 1’800.000
b.- Segunda Acumulación
D A 1’800.000 1’800.000
E= D- ---------------- 1’800.000 - -------------------------------
4 4


E= 1’800.000- 900.000= 900.000 900.000

Segundo Acervo Imaginario…………………………… 2’700.000


Distribución:
A.- De legítimas y mejoras. Mitad legitimaria $1’350.000 y cuarta de Mejoras $675.000
Por legítima le corresponde a cada uno de los hijos la suma de $270.000 y por cuarta de mejoras les corresponde a cada uno de los hijos la suma de $135.000, para un total cada uno de $405.000

De la cuarta de libre disposición $675.000: De esta cuota sacamos inicialmente los excesos de las donaciones a título de legítima y si queda algún remanente, de éste se saca lo excesivamente donado y acumulado en el segundo acervo. En aplicación de lo dicho el exceso donado a Ángel es de $300.000 (Se le donó $705.000 y le correspondieron por legítima y mejora $405.000, el exceso es de $300.000 y el de Beatriz el exceso es de $600.000 ($1’005.000 de donación menos $405.000 de legítima y mejora) y el exceso donado asciende a $900.000 (300.000 de Ángel y 600.000 de Beatriz) y la cuota de libre disposición es de $675.000.
Esto indica que esta cuarta sólo servirá para imputar tales excesos, sin que de ella pueda extraerse el exceso acumulado en el segundo acervo. La proporción de tales excesos es de uno (Ángel) a dos (Beatriz), con lo cual dividiremos la libre disposición así: Angel recibirá $225.000 y Beatriz $450.000

C.- De Toda la herencia:

Asignatario Mitad Leg. Cuarta Mej. Cuarta LD. Total

Angel 270.000 135.000 225.000 630.000
Beatriz 270.000 135.000 450.000 855.000
Daniel 270.000 135.000 0 405.000
Emilio 270.000 135.000 0 405.000
Carlos 270.000 135.000 0 405.000

Terceros:
Donatarios 0 0

Total 1’350.000 675.000 675.000 2’700.000

d.- Obligación de Restituir:
En cuanto a los terceros donatarios tenemos:

R= E- L.D (lo imputado) = 900.000- 0 = 900.000. Esta suma deberán restituirla en orden inverso a la fecha de las donaciones.
En cuanto a los legitimarios tenemos:
a.- Con relación a Ángel: R= D- H= 705.000- 630.000= 75.000
b.- Con relación a Beatriz: R= D- H= 1’005.000- 855.000= 150.000

Obligación de Restituir los terceros:
Ramiro debe restituir $400.000
Nury debe restituir $500.000
Ángel debe restituir $75.000
Beatriz debe restituir 150.000
Total a restituir …..$1’125.000

Cancelación:


Asign. Imputación Vehículo Crédito por
Restitución total


Ángel 630.000 630.000
Beatriz 855.000 855.000
Daniel 30.000 375.000 405.000
Carlos 30.000 375.000 405.000
Emilio 30.000 375.000 405.000

Total 1’485.000 90.000 1’125.000 2’700.000



DETERMINACIÓN DE LA HERENCIA:
Se pueden presentar las siguientes hipótesis:
1.- No se opta por porción conyugal: El acervo bruto se compone de los bienes propios del causante, de los gananciales que se le hayan asignado al liquidar la sociedad conyugal y de los bienes restituidos de la sociedad conyugal. A este acervo bruto se le deberán deducir las costas de la sucesión, las deudas hereditarias y las asignaciones alimenticias forzosas, así se obtendrá el acervo líquido.
Al acervo líquido se le deberán sumar las donaciones hechas a los legitimarios y a terceros, y así se obtendrá el acervo imaginario.
El acervo imaginario (o el líquido si no hay donaciones) será la base para liquidar la herencia. Este acervo se dividirá en cuatro partes. La mitad (dos cuartas partes) será para los legitimarios. Una cuarta parte será para mejorar a los descendientes. La otra cuarta parte es de libre disposición; si no hay descendientes, las dos cuartas serán de libre disposición del causante.
Además, debe tenerse en cuenta:
a.- Los legados se imputan a la legítima, art. 1255 del C. C.
b.- El causante puede escoger los bienes con que se pague la legítima, más no fijar su valor.
c.- Si el legado es con gravamen, deberá tasarse éste.

2.- Se opta por porción conyugal.- En primer lugar, se debe formar el acervo bruto. Este estará formado por los bienes de la sociedad conyugal (deducidas sus deudas y recompensas) los bienes propios del causante y los bienes propios del cónyuge supérstite.
Hay que distinguir:
a.- Primer Orden Sucesoral: Del acervo bruto, se deducirán los costos de la sucesión, las deudas hereditarias y las asignaciones alimenticias forzosas para obtener el acervo líquido. A este acervo líquido se sumarán las donaciones hechas a legitimarios y terceros para obtener el acervo imaginario (líquido). Este acervo imaginario será la base para la liquidación de la herencia; se divide en dos partes. La mitad legitimaria (dos cuartas partes) se dividirá por igual entre los legitimarios, más una para el viudo o la viuda. Otra cuarta parte será para mejorar a los descendientes y la otra cuarta parte será de libre disposición.
b.- Otros órdenes sucesorales diferentes del primero: En estos órdenes, del acervo bruto se deberán deducir los costos de la sucesión, las deudas hereditarias, las asignaciones alimenticias forzosas y una cuarta parte correspondiente a la porción conyugal, solo así quedará formado el acervo líquido. A este acervo líquido se agregarán las sumas necesarias correspondientes a donaciones, para formar el acervo imaginario. Este acervo imaginario será la base para determinar las cuotas herenciales, las cuales se computarán en la misma forma que cuando no se optó por porción conyugal.

EFECTOS DE LAS IMPUTACIONES EN RAZÓN DE LAS LEGÍTIMAS:

Cuando el difunto ha otorgado donaciones revocables e irrevocables, legados, sin hacer imputación expresa, se procede así:
a.- Si son de menor valor al de las legítimas, el heredero las conserva.
b.- Si son iguales a la legítima, esta queda pagada.
c.- Si resultan de mayor valor se imputan a la cuarta de mejoras, art. 1251 del C. C.
d.- Si fueren de mayor valor que la cuarta de mejoras, se imputan a la libre disposición.
e.- Si fueren mayores tendrán que devolverse.

EL INVENTARIO Y LOS AVALÚOS: Art. 600 C. P. Civil

El inventario, se encuentra destinado a demostrar la posición contable del patrimonio del causante en el momento de su muerte. Es la base para conocer el contenido pecuniario de la herencia, a través del avalúo y lo que permite liquidar la sucesión. Por su naturaleza y fines, el inventario no está llamado en derecho ni a conferir ni a negar el dominio sobre los bienes allí relacionados, sino que su trascendencia es apenas relativa a la actuación dentro de la cual se produce. El efecto traslaticio de dominio se cumplirá por causa de muerte, no por razón de los inventarios y avalúos, sino cuando los bienes adjudicados a los asignatarios hayan sido propiedad del causante. No se producirá la transferencia si el de cujus no tenía el carácter de dueño, por mucho que los bienes figuren en los inventarios.

En la confección del inventario se observará lo prevenido para el de los tutores y curadores en los artículos 472 y ss. Del C. C., y el art. 600 del C. de P. Civil.
En el art. 601 del C. de P. Civil consagra el traslado y la objeción a los inventarios.

PERSONAS QUE PUEDEN INTERVENIR EN EL INVENTARIO:

Tienen derecho asistir al inventario el albacea, el curador de la herencia yacente, los herederos presuntos testamentarios o ab intestato, el cónyuge sobreviviente, los legatarios, los socios de comercio, los fideicomisarios, y todo acreedor hereditario que presente el título de su crédito. Estas personas podrán ser representadas por otras que exhiban escritura pública o privada en que se les confiera el encargo, cuando no lo fueren por sus tutores o curadores, o cualesquiera otros legítimos representantes, quienes tendrán facultad para reclamar contra el inventario, en lo que les pareciere inexacto.


OMISIÓN DE BIENES EN EL INVENTARIO:

El heredero que en la confección del inventario omitiere, de mala fe,
Hacer mención de cualquiera parte de los bienes, por pequeña que sea, o relacionare deudas que no existen no gozará del beneficio de Inventario, el cual consiste en no hacer a los herederos que aceptan, responsables de las obligaciones hereditarias o testamentarias, sino hasta concurrencia del valor total de los bienes que han heredado.

POSESIÓN EFECTIVA DE LA HERENCIA: Art. 607 del C. P. C.

Una vez aprobados el inventario y los avalúos de los bienes, si entre estos hay inmuebles, cualquiera de los herederos podrá pedir al juez que expida a favor de todos el decreto de posesión efectiva y que ordene su inscripción en el registro de instrumentos públicos. Los herederos que se presenten luego, podrán pedir que el decreto se extienda a ellos. El auto que recaiga a estas solicitudes es apelable.

TITULOS EJECUTIVOS CONTRA EL CAUSANTE:

Los títulos ejecutivos contra el difunto lo son igualmente contra los herederos, pero los acreedores no podrán llevar adelante la ejecución, sino pasados ocho días después de la notificación judicial de sus títulos. En consecuencia, los acreedores tienen el deber legal de notificar personalmente a los herederos el título ejecutivo a cargo del causante, como condición previa y necesaria para iniciar la ejecución. Si no se procede de la forma mencionada se ocasiona una nulidad en el trámite procesal.

LA PARTICIÓN DE LA HERENCIA: Arts. 608, 609, 610, 611, 612, 613, 614, 615, 616, 617, 618, 619, 620 del C. P. Civil.

La partición hereditaria es el negocio jurídico solemne que pone fin a la comunidad hereditaria mediante la liquidación y distribución de lo que le corresponde a cada asignatario. Art. 615 del C. P. Civil. Es presupuesto de la partición la existencia de una comunidad hereditaria.

La comunidad en nuestro derecho, se presenta en dos modalidades: La comunidad Universal o a titulo universal, en la que los comuneros son los titulares de un patrimonio proindiviso, como ocurre con la sucesión ilíquida o con la sociedad conyugal en estado de liquidación, y la comunidad a título singular, en la que los comuneros lo son sobre un cuerpo cierto, inmueble o mueble, como una casa o un automóvil, pero con cuotas definidas.

Fallecido el causante surge una comunidad a título universal sobre los bienes herenciales. El hecho de su fallecimiento ocasiona la apertura de la sucesión que, a su vez, es el hecho por el cual se trasmiten los bienes del causante a sus herederos. Sin embargo, esos herederos no lo son de cada bien, individualmente considerado, sino que, por el contrario, se considera que todos los sucesores son miembros de una comunidad que posee la totalidad de los bienes del causante.
Tales herederos no están obligados a permanecer en esa comunidad,
Fallecido el causante, los herederos pueden optar por intentar la división de bienes, art. 1374 C.C. por medio de un juicio de sucesión o mediante trámite ante notario o pactar la indivisión, art, 1374, inc. 2, esto puede ocurrir cuando los herederos acuerden constituir una sociedad a la que aportan todos los bienes que han obtenido en la sucesión y reciben como contraprestación una cuota o acción en la sociedad, representativa de su derecho herencial. Al hacer la partición, el juez adjudicará el bien a la sociedad a la cual se hayan cedido los derechos herenciales.


OPERACIONES DE PARTICIÓN

La partición de bienes herenciales entraña dos operaciones esenciales: La liquidación y la adjudicación de los efectos partibles, Art. 1394.
La liquidación comprende no solo el ajuste de lo que se debe a una sucesión por terceros y de lo que esta les debe, sino también la verificación de los créditos y las deudas de los partícipes y por esta razón el partidor liquidará lo que a cada coasignatario se le deba y sobre esta liquidación se procederá a la distribución y adjudicación individual de los bienes, o sea a la formación de las hijuelas.

QUIENES SON INTERESADOS EN LA DIVISIÓN:

Son interesados para intentar la división de la universalidad herencial el coasignatario, en primer término, quien es el comunero con carácter de heredero y quien está legitimado en la causa para intentar la acción legal correspondiente. Este derecho se extiende al cónyuge sobreviviente. El art. 608 inc. 1, del C. de P. Civil extiende este derecho al legatario, salvo que esté pendiente el remate de los bienes.

CASOS DE EXCEPCIÓN EN LOS CUALES EL COASIGNATARIO NO PUEDE INTENTAR LA PARTICIÓN:

Son cuatro las eventualidades en las que el coasignatario carece de idoneidad para intentar la partición:

a.- Cuando su calidad se halla sometida a condición suspensiva. Art. 1376 del C. C. El artículo es explicable dado que cuando el asignatario somete su propio derecho a una condición, es obvio que mientras ésta se halle pendiente carece de derecho alguno, configurándose tan solo una expectativa, art. 1136 del C. C. Pero tiene la facultad de impetrar las providencias conservativas necesarias. Si el coasignatario muere antes de que se cumpla la condición, no trasmite derecho alguno.
b.- Cuando ha vendido o traspasado su derecho. Art. 1377 del C. C. Quien adquiere de un heredero su cuota herencial, con ella va implícito el derecho a solicitar la partición.
c.- Cuando fallece.- Según el artículo 1378 del C. C. el derecho de solicitar la partición se trasmite a los herederos del coasignatario fallecido, derecho que podrá ser ejercido individualmente por cada uno de ellos.
Puede suceder que el heredero fallezca antes de abrirse el proceso de sucesión, después de haberse iniciado o simplemente después de presentada la petición de liquidación ante notario, pero desde luego, siempre que haya fallecido el causante. En el primer caso se dará origen al ejercicio del derecho de trasmisión y se procederá conforme a ello. Para ejercer el derecho a solicitar la partición tendrá que haber aceptado la herencia del causante que trasmite el derecho. También puede ocurrir que fallezca alguno de los asignatarios después de haber sido reconocido en el proceso o en trámite ante notario, en tal eventualidad cualquiera de sus herederos podrá intervenir en su lugar para solicitar la partición; se hará a nombre y a favor del fallecido., Art. 621 del C. de P. Civil.
Si lo que se ha iniciado es el trámite ante el notario, la liquidación continuará con el apoderado del heredero fallecido, siempre que los herederos de este sean plenamente capaces y no revoquen el poder. Dcto 902 de 1.988.
d.- Los incapaces, quienes directamente no pueden solicitar la partición. Los representantes legales, tutores o curadores y en general todos los administradores de bienes ajenos, por disposición de la ley, no podrán proceder a la partición de una herencia en que tengan parte sus pupilos, sin autorización judicial. La omisión de la autorización judicial, da lugar a una nulidad relativa que puede ser saneada por las personas en cuyo favor se establecen .Art. 1379 del C. C.

QUIENES PUEDEN LLEVAR A TÉRMINO LA PARTICIÓN:

Pueden proceder a realizar el trabajo de partición: 1.- el mismo causante, 2.- los herederos y 3.- El partidor.

1.- Partición efectuada por el causante. El art. 1375 del C. C. dispone que el causante, en vida, puede proceder a elaborar el trabajo de partición. Para esto dispone de dos medios legales idóneos: Por acto entre vivos o valiéndose del propio testamento. La partición hecha por testamento es la que consulta más auténticamente la voluntad del causante, pero debe cuidarse de no excederse en sus derechos vulnerando las asignaciones forzosas.

Una vez aprobada la diligencia de inventarios y avaluos, según el artículo 619 del C. de P. Civil, si el testador ha hecho la partición directamente, el juez dictará la sentencia respectiva aprobándola, siempre y cuando verse exclusivamente sobre bienes herenciales, no sea contraria a derecho y no se requiera formar hijuela de deudas, o bien la prevista por el testador sea suficiente. Si la partición incluye la liquidación de la sociedad conyugal, será necesario que el cónyuge supérstite la acepte expresamente. Si no se cumplen estos requisitos, la partición deberá ser confeccionada por un partidor designado expresamente para tal efecto.

Sobre la partición por acto entre vivos es indispensable que exista un testamento anterior al acto de partición, por cuanto este se otorgó para dar cumplimiento a las disposiciones de la última voluntad del difunto; y no se trata de la simple donación entre vivos de sus bienes, que no entiende hacer desde que está disponiendo de sus bienes para después de su muerte y no puede haber herencia de una persona viva.
Puede ocurrir que el causante en el testamento y en ejercicio del art. 1375 del C. C. al otorgarlo destine para los herederos cuerpos ciertos o especies determinadas, y no por ello pierden la calidad de herederos para convertirse en legatarios. En tal caso, la asignación a título singular se imputará a la universal.

DESIGNACIÓN DEL PARTIDOR: Art. 1380 del C. C.

Valdrá el nombramiento de partidor que el difunto haya hecho aunque la persona sea de las inhabilitadas por el artículo 1381 del C. C. que prohíbe al albacea o al coasignatario de la cosa de cuya partición se trate ser partidores; sin embargo, esta inhabilidad se obvia cuando la designación proviene del causante, y lo puede hacer en el testamento, ARt. 608 inc. 4 del C. de P. Civil.
Otra manera de designar el partidor es la que se hace por todos los consignatarios cuando tienen la libre disposición de sus bienes. En este caso no lo cobijan las inhabilidades consagradas en el artículo 1380. En esta eventualidad el juez reconocerá al partidor que hayan designado los consignatarios. Si existen bienes de la sociedad conyugal y el cónyuge sobreviviente no acepta al partidor testamentario, el juez lo designará para el solo efecto de la liquidación de la sociedad conyugal; el designado por testamento se limitará a la partición de los bienes de la sucesión, pero en este caso los dos partidores presentarán un solo trabajo.
La designación que hacen los consignatarios exige el cumplimiento de dos requisitos: que ellos tengan la libre administración de sus bienes y que el acto de designación se apruebe por unanimidad de los consignatarios; de lo contrario, corresponderá hacer la designación al juez.
En síntesis: el partidor designado por el causante o por los consignatarios con el lleno de las formalidades legales, para proceder a la partición deberá ser previamente autorizado por el juez, en el auto que decrete la partición.
Otra forma de designar partidor es la efectuada directamente por el juez, el cual lo hace de la lista de auxiliares de la justicia, si la hubiere, o si no, lo hará libremente.
Art. 608 del C. de P. Civil, inciso final. El partidor debe ser abogado y persona plenamente capaz.
El cargo de partidor no es de forzosa aceptación, quien ha sido designado no está obligado a aceptar el cargo contra su voluntad. No obstante, cuando la designación proviene del testamento y no acepta el cago sin probar inconveniente grave, se hace indigno de suceder al causante, art. 1384 del C. C.
El término para efectuar la partición es el de un año contado desde la aceptación del cargo
La responsabilidad del partidor, a semejanza del albacea, se extiende hasta la culpa leve, art. 1386 del C. C. Esto quiere decir que el partidor debe observar la diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios; en caso de no actuar así incurren en responsabilidad, art. 63 del C. C.

ACCIÓN RESCISORIA DE LA PARTICIÓN: Art. 1405, 1406, 1409 y 1410 del C.C.

El principio general es que las particiones se anulan o rescinden de la misma manera que los contratos.
Las particiones pueden rescindirse por lesión enorme, aún en el caso de que las adjudicaciones correspondientes hubiesen caído sobre bienes muebles.
La acción rescisoria se concede al partícipe que ha sido perjudicado en más de la mitad de su cuota.
No cabe la acción rescisoria cuando se hayan omitido involuntariamente bienes; si ello hubiere ocurrido se continuará después dividiendo los bienes omitidos entre los distintos partícipes y en proporción de sus derechos.
No puede intentar la acción rescisoria el partícipe que haya enajenado su porción, en todo o en parte, salvo que la partición haya adolecido de error, fuerza o dolo.

CONFECCIÓN DE LA PARTICIÓN:

Antes de proceder a dividir el patrimonio herencial, quien confeccione la partición deberá cuantificarlo y precisar si este estuviere confundido con bienes y derechos pertenecientes a otras personas, art. 1398 del C. C. La confusión a que se hace referencia puede provenir de la existencia de sociedad conyugal por parte del difunto, de contratos de sociedad, sucesiones anteriores indivisas, etc.

En cuanto hace referencia a la sociedad conyugal puede ocurrir que al fallecer el causante exista una de estas tres situaciones:
a.- Sociedad conyugal disuelta y liquidada.
b.- Sociedad conyugal disuelta y en vía de liquidación y
c.- La sociedad conyugal se disolvió precisamente por la muerte del causante.
En la primera eventualidad, no existirá problema, porque el patrimonio del causante se conformará con los bienes que fueron propios y los que se le adjudicaron en liquidación de la sociedad conyugal como gananciales.
Si la sociedad conyugal está disuelta y en vía de liquidación, por el hecho de haber sido decretada su disolución en vida del causante, art. 625 y 626 del C. de P. Civil, a consecuencia, de una sentencia de nulidad, de divorcio o separación de cuerpos y en este estado fallece el causante, los herederos continuarán con el proceso de separación, y solo a las resultas de este se podrá determinar el monto del patrimonio herencial, el cual estará conformado por los gananciales que le hubieren correspondido al difunto y por los bienes propios que se hallen en cabeza suya.
Si al fallecer el causante existe sociedad conyugal vigente, corresponde al partidor proceder a liquidar la sociedad conyugal.

PASIVO SUCESORAL:

La apertura de la sucesión es un hecho jurídico que justifica la trasmisión del patrimonio del causante a sus herederos. Al hablar de patrimonio, significamos la universalidad jurídica compuesta de activo y pasivo.
El pasivo, que equivale a las deudas, es de dos clases: El que está constituido por obligaciones provenientes o que tienen su justificación en el patrimonio del causante, que fueron contraídas en vida por éste, y el que está compuesto por aquellas obligaciones que encuentran su causa en el testamento.
Se sostiene por la jurisprudencia que el pasivo lo componen: 1.- Las deudas hereditarias, o sea, las obligaciones contraídas en vida por el causante que tengan la calidad de trasmisibles; 2.- Las deudas testamentarias, que son aquellas que se constituyen por el testamento y de las cuales no existe siquiera un principio de prueba por escrito y 3.- Las costas o gastos a que da origen la apertura de la sucesión, el trámite del juicio respectivo, los inventarios y la partición.

Las deudas hereditarias se dividen entre los herederos a prorrata de sus cuotas, art. 1397 del C. C.

La ley le concede al acreedor hereditario los medios y los recursos para que dentro del juicio de sucesión pueda obtener el reconocimiento de su crédito. El acreedor tiene tres acciones:
1.- Demandar a la sucesión representada por sus herederos, para obtener el pago de lo que le adeudaba el causante, Art. 1162 del C. C.
2.- Esperar a la terminación del juicio y liquidación de la herencia, para demandar a los herederos a prorrata de su cuota hereditaria, Art. 1411
3.- Intervenir en el juicio de sucesión para que, cuando sea el caso , su crédito quede incluido en el inventario y para pagarlo se señalen bienes en la partición. Art. 1298, 1312 del C. C.

El principio de la responsabilidad unitaria del heredero consagrada en el artículo 1412 del C. C. tiene su excepción, en los casos previstos en el art. 1344, lo que quiere decir que cuando un heredero no puede pagar sus deudas deben ser satisfechas por los demás.

DIVISIÓN DE DEUDAS HECHAS POR EL CAUSANTE:

El causante puede, dentro de la facultad de disposición de bienes que le confiere la ley para expresar su voluntad, distribuir en el testamento las obligaciones que existan en el momento de otorgarlo.
Sin embargo, no es este el caso que merezca un análisis. Puede presentarse la situación que el testador por expresa disposición pueda distribuir el pasivo de tal manera que grave en mayor proporción a unos herederos que a otros, o que le asigne el pago de la totalidad del pasivo a uno de los herederos. Una distribución caprichosa por parte del causante no puede ir en desmedro de los derechos de los acreedores hereditarios, quienes según el art. 1415 del C. C. gozan de una doble opción: Hacer exigibles sus acreencias conformándose a las disposiciones testamentarias, es decir, haciendo valer una mayor cuota del pasivo contra un determinado heredero, o ceñirse al principio general, de que cada heredero es responsable del pasivo a prorrata de su cuota herencial.
Los herederos pueden distribuirse las deudas u obligaciones de la manera como ellos lo convengan, art. 1411 del C. C.

HIJUELA DE DEUDAS:

La ley impone al partidor la obligación de conformar la hijuela de deudas, art. 1393 del C. C., esta obligación también es del albacea para exigir que se haga, ARt. 1343, 1375 del C. C.
En principio, los bienes que conforman la hijuela de deudas deben adjudicarse a los herederos en común; pero no hay obstáculo legal que impida adjudicárselos a uno de ellos, cuando todos son capaces. Quien acepta la adjudicación adquiere la obligación de cancelar las deudas y reintegrar a los copartícipes el saldo sobrante, si lo hubiere. Los bienes que reciba el heredero para el pago de las deudas no resultan con gravamen real. Simplemente quedan en poder del heredero para el pago de las deudas hereditarias.

EL BENEFICIO DE SEPARACIÓN:

El beneficio de Separación es un derecho que la ley radica en cabeza de los acreedores de la sucesión, no importa que sean hereditarios o testamentarios, por virtud del cual pueden solicitar al juez que evite que los bienes de la herencia se confundan con los del heredero.
Este beneficio tiene por objetivo primordial, según la ley, el que con los bienes del difunto se cumplan las obligaciones testamentarias y hereditarias, pero con preferencia las deudas propias del heredero, art. 1435.
Mientras en el proceso no se haya decretado la partición o aprobado la adjudicación, los acreedores hereditarios o testamentarios podrán hacer uso del beneficio, art. 606 del C. de P.C.
El beneficio de separación se fundamenta en razones de equidad. Con el se pretende que los acreedores del causante, por el hecho de la muerte de éste, no vean disminuida la prenda común de sus acreencias frente a un heredero que ha radicado en su patrimonio individual un pasivo elevado.
El art. 1415 del C. C. extiende el derecho a ejercer el beneficio de separación a los acreedores hereditarios y a los testamentarios